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  • Sabiduría Chamánica

El poder de la plegaria


La plegaria puede ser el medio que nos permita visualizar las experiencias que deseamos y sus resultados.

La mayoría de las tradiciones afirman que la plegaria tiene un gran poder curativo y una larga y honrosa tradición como forma de intersección o intermediación en casos de enfermedad. Los investigadores de plegaria y los científicos clínicos nos ofrecen algunas de las pruebas más notables de que la mente pueda actuar sobre la materia y de manera decisiva y, además, puede hacerlo a distancia; esta intervención de la mente puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para la persona enferma.

Muchos pueblos indígenas reconocen, que por medio de la oración, los sueños y las visiones, los individuos pueden tocar el corazón y el espíritu de otros seres humanos, sin tener en cuenta el tiempo y la distancia que los separa.

En la meditación escuchamos y aplicamos la guía recibida. La distinción entre oración y meditación ha sido descrita de manera óptima, en la mayoría de las sociedades, la oración es la forma de dialogar con lo sagrado nivel intelectual la atención a lo sagrado ha creado tres tipos de oración, la oración de petición, la oración de adoración, y la oración de gratitud.

La plegaria dirigida o plegaria de petición, es aquella en la que la mente se dirige a un objetivo, imagen o resultado en específico. Por contraste, la oración no dirigida, supone un planteamiento abierto, en el que no se tiene en la mente ningún resultado en específico, en la oración no dirigida el individuo no intenta decirle a l universo lo que tiene que hacer.

Ambos tipos de oración al dirigida o no dirigida puede incluir plegarias de gratitud, algunas culturas indígenas utilizan canciones repetitivas como oración. Emplean tanto la oración dirigida como la no dirigida, porque consideran que los sueños y visiones y percepciones internas son revelaciones o plegarias que pueden ser usadas en favor delos miembros de la familia, de los amigos, y de la madre naturaleza.

La oración dirigida implica una intención y la plegaria no dirigida demuestra confianza. La combinación de ambas nos permite acceder plenamente a nuestra visión, conectar con nuestra fe y confiar en el misterio que somos.

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