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  • Sabiduría Chamánica

"SILENCIO"CANTO CHAMANICO DE TZELTALES DE CHIAPAS.

En su canto, el chaman interpela a las enfermedades que esta tratando y, estas le responden.

Una enfermedad__ en este caso, un dolor de corazón___delata el espíritu que la pronuncio:

¡Ya estoy aquí!

¿Quien me ha pronunciado?

¿Quien me ha proferido?

Un padre cura de habito negro.

Pero al hablar, la enfermedad también se describe a si misma su naturaleza, por así decir, sonica.

La enfermedad se ha hecho presente en el mundo visible de los humanos en forma de canto, del silbido, como música de Castilla, que aquí equivale a decir ruido de las mas allá.

Ya estoy aquí.

Silbando he venido,

rechiflando he venido,

he venido cantando,

he venido lentamente,

así como un disco de Castilla,

así como una música de Castilla.

He venido cantando,

He venido silbando.

La enfermedad se introduce en el cuerpo de la victima por los pliegues de las articulaciones y el chaman debe distinguir en las señales sanguíneas los rastros, por ejemplo, de la música.

En las plegarias de protección que suceden a los cantos de curación, el rezador coloca al paciente, convaleciente y débil, en un cerco, en un corral en el cual debe permanecer en calma y en silencio para no atraer el mal y las hostilidad; un pequeño espacio__la casa, la aldea__ precariamente ganado a ese estado primordial de la existencia que es el ruido.

En un fragmento de un canto de protección se crea un espacio de silencio entorno del paciente.

Que quede en un cerco,

que quede en un corral,

que este contento su corazón,

que este alegre su corazón,

Cuantos son los agresores,

Cuantos son los enemigos,

cuantos son los que tienen nahuales,

a cuantos le has dado el sueño:

a tus hijos

tus vástagos,

Padre,

Señor.

A la sombra del árbol sagrado,

a la sombra del bejuco sagrado,

que este en orden su tiempo sagrado.

Su cuerpo en calma,

su persona en sosiego,

que este allí protegido,

que este allí arropado,

que quede en un cerco,

que quede en un corral,

en calma simplemente,

en silencio solamente.

La paradoja, por supuesto, es que el ruido de los espíritus

se silencia mediante cantos que consisten en parlamentos muy extensos que el chaman pronuncia durante horas, noches semanas.



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